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La vendimia se realizó a máquina por la noche para aprovechar las bajas temperaturas nocturnas y poder realizar todo el proceso de elaboración a una temperatura inferior a 16ºC.
Una vez separado el raspón y estrujadas, las uvas pasaron a macerar con sus pieles durante 24 horas; a continuación, el mosto escurrido por gravedad se condujo a los depósitos de fermentación.
La fermentación se prolongó entre 23 y 27 días dependiendo de la variedad, a una temperatura controlada de 15ºC.
Previamente a su embotellado, se clarificó y estabilizó por frio a -3ºC de temperatura.
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